
Perder un embarazo es perder a un hijo y también todo lo que ya habías imaginado con él. Aunque nadie más lo hubiera conocido.
No es una prueba ni sirve para etiquetar nada. Es una forma de ordenar lo que traes.
Nombrarla como lo que fue. Ese reconocimiento, que fuera casi nunca llega, es el principio.
Encontrar la forma propia de que ese hijo tenga un sitio, sin que ocupe toda la vida.
Un embarazo posterior, la decisión de parar, o la de no volver a intentarlo.
No para el duelo. El vínculo no empieza en una semana concreta del calendario.
Sí. El duelo perinatal se vive muy distinto en cada miembro de la pareja y eso a veces los separa.
Se puede trabajar igual. Los duelos que no se pudieron hacer en su momento esperan.
Escríbenos y te contamos cómo empezar, sin compromiso de continuar.