
Cuando una relación pesa, no suele ser por falta de cariño. Muchas veces cada uno habla desde un lugar que el otro no alcanza a ver.
No es una prueba ni sirve para etiquetar nada. Es una forma de ordenar lo que traes.
Cada uno trae su versión y las dos cuentan. El espacio es de la pareja, no de quien tenga razón.
Buscamos lo que se repite por debajo de las discusiones: qué se pide, qué no se dice y qué viene de antes.
Encontrar otra manera de estar juntos o separarse con el menor daño posible. Acompañamos la decisión que toméis vosotros.
Lo ideal es que sí, porque el trabajo es sobre la relación. Si de momento solo uno de los dos quiere venir, también se puede empezar: cuéntanoslo y lo valoramos.
No. Esa decisión es vuestra. Nuestro trabajo es ayudaros a ver con claridad qué está pasando para que decidáis con más libertad.
No hace falta estar a punto de romper. Muchas parejas vienen para cuidar lo que tienen o para atravesar mejor un momento de cambio, como la llegada de un hijo.
Escríbenos y te contamos cómo empezar, sin compromiso de continuar.